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Panic! at the thesis

Ya sé que normalmente no escribo mucho por acá. Eso de tener un blog personal siempre me ha parecido algo complicado porque en general no me gusta mucho escribir de mi (aunque si me conocieran en persona se podrían dar cuenta que puedo pasar horas hablando de mi, como buen tuitero); aún así decidí usar mi blog personal para hacer algo un poco distinto a lo que acostumbro por acá — que es básicamente todo lo que no queda en los otros blogs o páginas para las que escribo— y escribir acerca de mi tesis de maestría.

De entrada dejen decirles cómo está el panorama general. Hace poco más de seis meses empecé la maestría en ciencias en ingeniería electrónica y computación, en el CUCEI de la Universidad de Guadalajara, el programa de la maestría se veía prometedor y tenían buenos doctores. Lo difícil fue decidirme por una área de especialización. Yo soy ingeniero en Electrónica y durante mi carrera me especialicé en comunicaciones, aún así eso no me convenció al 100%. Es muy interesante y muy bonito, pero es un poco más “técnico” y a mi me llaman más la atención otro tipo de enfoques sobre mi carrera.

En fin, hay varias áreas de especialización, cada una con un grupo de doctores que investigan en esa área, hay sistemas inteligentes, robótica móvil, instrumentación óptica, sistemas embebidos, control y una que otra. Al final me decidí por la que se me hace más general, la cual es control. Es extraño, porque durante la ingeniería el control no me llamaba mucho la atención, pero acá lo vi con otro enfoque que me gustó bastante.

Para los que no lo sepan, el https://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_de_control es un área de la cibernética que estudia el comportamiento de un sistema y trata de —valga la redundancia— encontrar una manera de controlarlo, en un sentido ampio; estos sistemas pueden ser de cualquier tipo, y por controlarlo estamos hablando de hacer que siga una referencia. El ejemplo más clásico es el de un termostato, el cual debe mantener una habitación a una temperatura adecuada y lo puede hacer mediante una regla sencilla como «si la habitación está más caliente de la temperatura que queremos, enciende el aire acondicionado». Es un ejemplo simple, pero se puede aplicar para muchas cosas. En Wikipedia lo encuentran como Ingeniería Automática o también bajo Sistemas de Control.

En fin, esa es el área que elegí y voy a llevar materias relacionadas con ella. Está divertido porque es más de matemáticas que de cualquier otra cosa, además de que sus aplicaciones pueden ser en prácticamente cualquier área.

Hasta ahí todo “tranquilo”. Pero esta semana tuve que decidir quién me asesoraría, eso estuvo un poco más difícil, porque eso significa trabajar en los proyectos que ellos ya han visto o planeado. Al final me decidí por el doctor Gualberto Solís, él trabaja con cosillas interesantes que tienen que ver con teoría del caos y con redes. De hecho mi proyecto de tesis tiene que ver con redes, pero no con cualquier tipo de redes, sino con redes complejas (no, no tienen parte imaginaria, matemáticos).

Si quisiera resumir el problema en el que estoy trabajando trataría de explicarlo de una manera sencilla, imaginen una red como la siguiente:

grafo

En cada nodo encontramos un sistema cualquiera (un robot, una red neuronal, una persona, una inteligencia artificial… cualquier sistema que se pueda modelar matemáticamente y se pueda conectar con otro de alguna manera afectando su comportamiento), la teoría mágica que todavía no he estudiado nos dice que una red de este tipo en la que hay conexiones que se mantienen, los sistemas terminarían por sintonizarse y por lo tanto se pueden controlar. El problema que quiero abordar es qué pasaría si no todas las conexiones se mantuvieran constantes siempre. En otras palabras, el peso de esas conexiones (la calidad de la conexión o la energía que pueden pasar a otro nodo o qué se yo) va a variar con respecto al tiempo. Y hay que analizar qué va a pasar o bajo qué condiciones hay controlabilidad o qué pedo.

Creo que se podría hablar de «Dinámica y controlabilidad de redes con conexiones cambiantes en el tiempo», o algo por el estilo.

Y pues no sé mucho de eso. Apenas estoy estudiando algunas materias que se supone que me podrían ayudar, pero hay varias cosas que me gustan de este proyecto, una de ellas es que habla de redes y toda la teoría de redes es genial. Además las redes son geniales. Si me leen es por una red. Y pues todo es una red. Todos estamos interconectados. Corran, abracen un árbol y véanlo (noscierto).

En fin, mi primer tarea es leer y tratar de entender tres artículos. Se ven interesantes y se los pondré por acá:

  • Collective dynamics of “small-world” networks de Duncan J. Watts y Steven H. Strogatz (en el enlace pueden descargar el artículo en PDF); se supone que este artículo fue el parteaguas de la teoría de redes complejas, publicado en junio de 1998, uno de sus autores (Strogatz) fue entrevistado en 2008 para hablar acerca de la importancia de este texto en la ciencia.
  • Exploring complex networks, de Steven H. Strogatz; otro artículo de Nature en el que ahonda en la teoría de redes y plantea los cinco problemas más grandes a los que se enfrentan los científicos cuando tratan de entender las redes complejas, uno de esos es el que quiero abordar, la diversidad de las conexiones entre nodos; los enlaces entre los mismos pueden tener distintos pesos, direcciones o signos y variar en el tiempo.
  • Complex Networks: Small-World, Scale-Free and Beyond (PDF) de Xiao Fan Wang y Guanrong Chen, publicado en la revista de circuitos y sistemas de la IEEE; creo que es el más “sencillo” de los artículos, es el más platicado y está muy interesante. Toma muchos ejemplos de la vida cotidiana y la naturaleza.

Si le dan una leída a los artículos seguramente les van a parecer muy interesantes. Por mi parte ando viendo algunos conceptos interesantes que me podrían ayudar a entender mejor los artículos:

Además he decidido leer un libro que me pareció interesante y que creo que va a ayudarme, Linked: How Everything is Connected to Everything Else, de Albert Laszlo Barbasi, quien es de los meros chipotludos en ese cotorreo.

Así que, con esa base teórica y lo que se supone que debo saber de Control, empieza mi tesis. Que miedo. Pero les seguiré informando cualquier cosa que haga.

Verdad Aleatoria #32

Todos los mundos se desmoronan. Lo interesante es saber qué hacer con los pedazos.

(Dedicado a muchos, de muchas maneras)

Y esto es cada sexenio: «Cuando las elecciones nos alcancen»

Aún tengo recuerdos borrosos del cambio. La verdad, con mis apenas 13 años, la política seguía siendo un enigma, pero recuerdo muy bien ir en el coche familiar después de que se anunció que Fox había llegado la presidencia.

El PRI estaba fuera de Los Pinos y aunque no lo entendía, un ambiente festivo llenaba el aire. Se sentía.

Recuerdo muy bien un momento en el que en el auto de al lado unos chavos de no más de 20 años volteavan y hacían una V con sus dedos. La victoria había sido contundente y la gente celebraba que, por primera vez, su voto había hecho un cambio.

Un cambio que se nos quedó a deber en un gobierno que parecieron seis años de un sketch gigantesco de Adal Ramones, pero un cambio, a final de cuentas. Quizás tendríamos más suerte a la próxima.

Seis años después todo había sido distinto. El «loco» Andrés Manuel se había lanzado como candidato por el PRD, el gris Felipe Calderón como el candidato del PAN, Patricia Mercado por el PSD y supongo que alguien más por el PRI (no se crean, fue el corrupto gris y tramposo de Madrazo).
Era la primera vez que votaba y sabía que tenía que pensarlo. En mis manos estaba el futuro de la nación.

En los seis años pasados había pasado de ser un púber a ser un «adulto» que iba a tener la responsabilidad de elegir quién estaría a la cabeza del gobierno por los próximos seis años.

A final de cuentas voté por la alternativa que me pareció mejor: le di mi voto a Patricia Mercado. La verdad no se lo dije a nadie, de hecho dudo que alguien me haya preguntado. Como todos sabemos ganó (?) Calderón y yo, como buen joven desinteresado de la política y hasta cierto punto irresponsable, no cuestioné lo que había pasado.

Recuerdo ver los resultados de las elecciones y no prestar mucha atención. Suponía (gracias a la burbuja rosa que es la clase media lagunera) que Calderón ganaría, así que no me sorprendió el resultado. De Andrés Manuel sólo sabía lo que decían todos, que era un alborotador, un tipo que tenía malas calificaciones en la universidad y que quería un voto por voto. Poco más.

Había vivido en el DF el año anterior a las elecciones, trabajé como voluntario con niños de la calle y no tenía ni siqiuera radio o televisión y la verdad ponía muy poca atención al panorama político. Mi concentración estaba casi totalmente al trabajo que hacía. No sé si fue bueno o fue malo, pero así fue. Quizás debí haber visto las señales.

¿Cuales?

Veía a la gente gritar, veía a la gente exigir. Debo confesar que más de una vez me harté de oír a jóvenes mujeres y niños gritar «Es un honor estar con Obrador». No quería saber nada del tal señor López y por lo visto la democracia había hecho que así fuera. Pero muchos decían que algo había pasado, que algo había estado mal.

¿O no?

No sé. No tengo certeza en cuanto a si hubo fraude o no en esas elecciones. Pero lo que sí recuerdo muy bien es todo lo que pasó después.
Por azares del destino había vuelto al DF y durante otro año viví allá. Un año después de las elecciones: el año en que empezó verdaderamente la política de la Guerra Contra el Narco de Calderón.

Viví en la capital y otra vez el ritmo de la ciudad me consumía. Despertaba a las cinco o seis para ir a trabajar, después ir a la escuela y regresar en la noche a la casa, tratar de descansar y hacer tarea y seguir. El poco tiempo libre que tenía prefería disfrutarlo, egoístamente, en cosas que fueran más placenteras que la política.

Pero oía más de AMLO, sabía más de él y, de una u otra manera, me daba cuenta que quizás lo que había escuchado no era del todo real. No sé, no quiero pensar que en algún momento me dejé llevar por los medios, pero quizás sí. Quizás no sea un manipulador que le daba cosas a los pobres para que votaran por él, quizás no era un peligro para México. Quizás, quizás, quizás.

Y es que es difícil hacer un autoexamen y preguntarnos «¿por qué pienso lo que pienso? ¿qué me llevó a pensar así?». Pero es un buen ejercicio que debemos hacer seguido.

El tiempo pasó, regresé a Torreón y lo que viví es indescriptible, pero fue el pan de cada día para muchos mexicanos que también sufrieron el estragos de una fallida estrategia contra el narco que comenzó con el escape del narcotraficante más grande de México y parece terminar -con broche de oro- con el supuesto arresto de un hijo del mismo, que resultó no ser.

En Torreón, como en muchas otras ciudades, la situación pegó fuerte. Quizás no al principio, porque estar en nuestra burbuja rosa clasemediera nos podría mantener tranquilos, pero, tan siquiera para mi, hubo un antes y un después del atentado contra Carlos Herrera Araluce, conocido político y empresario (y con supuestos nexos con el narcotráfico que son por todos conocidos pero por nadie platicados) de la vecina ciudad de Gómez Palacio.

Recuerdo que ese día fui a comprar leche a la tienda «de la esquina» más cercana y llegó un fotógrafó de un periódico regional y platicó eso con el dueño de la tienda, después me miró como de reojo y dijo al aire «esto se va a poner canijo, de mi se acuerdan, ya no va a estar igual».

Y sí, tuvo razón.

Descontrol, inseguridad, secuestros, robos, extorsiones, asesinatos, decapitados, sangre, desconfianza. Así se vivía en Torreón, no era raro escuchar granadazos, balaceras o cosas de ese estilo. Hubo una temporada en que incluso sucedía una vez a la semana -si bien nos iba-; no hay que decir que la gente prácticamente dejó de salir de noche, muchos negocios quebraron.

Y no; no quiero que me digan que no es culpa de Calderón y su política de (in)seguridad. No mames, no quiero que me salga con lo mismo que me salió José Lopez Porpillo: «Soy responsable del timón, pero no de la tormenta». Que asuma que su estrategia ha dejado más sangre que resultados.

Y sí, muchos dirán «pero destapó la cloaca», «nadie más se hubiera aventado», «hizo bien, él sí está contra el crimen», pero ¿saben qué? hay muchas maneras de combatir al crimen organizado y no sé si nos ha quedado claro que su estrategia no funciona. Primero hay que limpiar las instituciones, desde las instituciones educativas hasta las encargadas de la seguridad, para poder empezar a combatir algo de esa magnitud, si no el problema se replicará dentro de lo mismo que quieres combatir. Si no se combate desde la raíz ¿cómo se espera que el problema no siga creciendo?

Creo que el gran fallo de Calderón fue combatir los síntomas (sacando al ejército a las calles para traer de nuevo la «seguridad»), tratando de compatir algunaz causas pero no combatiendo la raíz del problema, que en gran parte está en todos nosotros.

Así que yo ya me cansé de una política que a todas luces no está dando frutos y por lo visto no los dará en un futuro.

Y que bien, porque el próximo primero de enero toca cambio de gobierno y este domingo toca votar.

De seguro ya saben a dónde voy: por quién voy a votar.

Peña Nieto representa un Jurassic Park que ha vuelto a la vida, maquillado y con teleprompter. A mi no me engaña y siento que a la mayoría de mis amistades tampoco, auqnque estoy seguro de que quizás algunos de los que lean esto votarán por EPN porque ya les prometieron un hueso. Una verdadera lástima, porque no hay ni un millón de huesos (lo siento, es su reality check). No, yo creo tener el suficiente criterio y conocimientos de historia para no votar por el PRI.

Josefina representa todo lo que representa Felipe Calderón, incluso hace momentos acaba de anunciar que lo piensa invitar como Procurador de Justicia. Así que no, no será Josefina. Creo haber vivido en primera fila los estragos de la estrategia que su partido piensa seguir y no me gustó, así que no vy a votar por el PAN.

De Quad(o)i ni hablar. No voy a votar por alguien que representa a un partido fundado por un monumento (si los monumentos fueran horribles, con cientos de cirugías plásticas y además tuvieran el CI de una berenjena) a la corrupción sindical como es Elba Esther Gordillo. Así que, podrás prometer lo que sea, Quadri, pero yo no me creo ni la mitad de lo que dices y no voy a votar por Nueva (?) Alianza.

Ay Peje, sólo quedas tú. Un alborotador que se autonombró presidente de su «gobierno legítimo» (algo parecido a lo que hizo Clouthier con su «gabinete alternativo» en el 89) pero que ha sido nombrado el segundo mejor alcalde del mundo. Un tipo que tardó 14 años en terminar bien su carrera (con un promedio de 7.72) pero que apoya una reforma educativa y social y a su vez es apoyado por mucha gente que considero admirable intelectualmente. Un tipo que muchos consideran peligrosamente terco pero que en su gabinete tiene a Ebrard (nombrado mejor alcalde del mundo), Juan Ramón de la Fuente y muchas otras verdaderas estrellas en sus campos.

Un hombre y un partido de contrastes. Pero que a final de cuentas puede ofrecernos una nueva manera de hacer las cosas. No sé si sea muy joven y me haya hartado con 12 años de gobierno «del cambio» (que sigo esperando ver), pero no creo tener que esperar 70 años a PAN y ***ga (y me informan que ya se acabó el PAN) para reaccionar. No quiero que vuelva a la vida un partido que debería estar muerto y olvidado como es el PRI (Partido de los Rateros Incansables, Pertido de la Repetición Infinita, Puros Robos Increíbles…).

No sé a ciencia cierta cómo gobernará, pero no hay democracia sin algo de incertidumbre. Sé que el PRD es un partido en el que hay muchos ex priístas, pero dicen que es de sabios cambiar de opinión (a menos de que seas Fox); aún así creo que la «izquierda» (que no sé si llamarla así, porque no la considero tal) puede ofrecer una nueva manera de hacer las cosas, un nuevo contrato social que puede hacer un (ya cansino) «cambio».

Como les digo, no sé si Andrés Manuel en realidad lo pueda hacer. es verdad. No lo sé a ciencia cierta. Pero sé que los otras opciones no podrían. Y siento que lo va a intentar.

No sé si sea un cambio verdadero, pero sé que será distinto y creo que vale la pena arriesgarse. Yo voy a echar los dados y voy a votar por Andrés Manuel, la persona que considero que puede (o tan siquiera intentará) volver a concretar un contrato social nuevo para el país.
Y nunca (en serio nunca) pensé que lo hubiera hecho.

Pero aquí me ven.

Yo con AMLO.

¿Quién toma las decisiones en la empresa? La técnica de la crítica inversa

Hay algo muy importante cuando buscas la solución a un problema como parte del trabajo en una empresa.

Tomemos el ejemplo siguiente: existe un problema, al cual la empresa le propuso la solución A. Desde ese instante, todo giró alrededor de la solución A. empezaron a haber soluciones A1, A4, hubo quien dijo que la mejor solución era AA (jajajajaja), hasta que llegaron a la solución AAA, una idea muy refinada de A. El gran problema es que la mejor solución posible no estaba en A, sino en B.

¿Cómo saber de entre todas las soluciones cuál es la mejor y cuándo ponerse a refinar una solución dada y sacar lo mejore de esa idea?

Esta es la parte mas difícil de tener una empresa. Hay que tratar de explorar la mayor cantidad de opciones posibles (no sólo está A, B, C, incluso podrían probar con una J, K o L). Pero elegir la ganadora no es tarea fácil y genera la mayor cantidad de las discusiones. O a veces genera descontentos. sobre todo si eres uno de esos jefes a la antigua. ¿Quién elige entonces? ¿El que paga? ¿El gerente? ¿El que grita más fuerte?

La verdad es que nadie tiene siempre la razón. Y eso es lo mejor, porque cuando las empresas se centrar en un ego, están perdidas.

la verdad es que cada una de las soluciones propuestas por una persona en un equipo de trabajo son valiosas; seguramente todas son buenas en algunos puntos… y terribles en otros. La mejor manera de saber quién es el que tiene una de las mejores soluciones es la siguiente: permitir que cada quien exponga su idea, pero también debe explicar bajo qué circunstancias su idea puede fallar y es una terrible solución. Además, debemos pedirle a cada persona del equipo que exponga en qué puntos pueden mejorarse las ideas de sus colegas.

Esta es una manera que nos garantiza varias cosas: primero que nada, que esta persona sabe los puntos flacos de su solución, además de los beneficios de las alternativas de los demás. La persona que demuestra más conocimiento acerca de esto es aquella que está mejor informada -o preparada- para tomar decisiones.

Una vez que se hace esto, prácticamente se garantiza la reducción de discusiones inútiles en cuanto a diseño o soluciones. Además, estas discusiones normalmente son poco provechosas porque rápidamente se pueden convertir en un quien (la) tiene la idea más grande. Cuando todos deben ver lo mejor de los otros y criticar su propio trabajo, inevitablemente la solución es acordada antes de que una discusión inútil se lleve a cabo.

Además, esto permite ir un poco más allá de lo personal y se convierte simplemente en una discusión de cómo implementar la mejor idea posible.

La calidad de la autocrítica y de la critica positiva hacia los demás va a ser la que decida la calidad de nuestros resultados. Además, tomarse cinco minutos antes de hacer cualquier crítica ayuda mucho, así podemos entender qué es lo que cada uno de los miembros del equipo de trabajo.

Aún así, hay que recordar la mayor regla de todas a la hora de discutir en la oficina: nunca llegar a los golpes. A menos de que seas John Cusack en Fight Club. O que se trate de Fight Club. Quizás todos deberíamos recrear Fight Club. Fight Club.

Introvertido/Extrovertido

La primaria no fue cosa fácil para mi. No. Para nada. De hecho fue quizás muy difícil. ¿Saben cuando la gente dice que los niños pueden ser crueles? Pues bien, hay algunos que lo dicen porque lo vivieron en carne propia.

No sé qué fue lo peor. El hecho de que era un ñoñazo que me sentía más inteligente que los demás que me creía más que ellos por serlo, que fuera un gordito con poco talento para el futbol soccer. O quizás simplemente el hecho de que no era la persona más fácil con la que se podía tener una amistad. Y si a esto le sumamos que estuve en la misma escuela desde tercero de kinder hasta salir de la prepa, quizás podría haber salido todo mal.

Y es que, si lo pensamos bien, el mundo está hecho para extrovertidos. Son ellos los que tienen todas las ventajas y son ellos los que son considerados especiales. Aunque no siempre las personas que hablan mejor son las que tienen las mejores ideas, no cabe duda que aquellas que lo hacen se llevan todos los aplausos. En el caso de la escuela, los profesores muchas veces consideran mejor que un alumno sea extrovertido que introvertido, incluso aunque los introvertidos normalmente tienen mejores notas.

Pero vivimos en un mundo en que ser introvertido no se premia; al contrario, pareciera que se hace difícil. Para todo se usan trabajos en equipos y parece que se espera que todo se haga como parte de un comité, algo que para mi era bastante difícil. ¿Equipos deportivos? Sí claro, estaba en basquetbol, pero no era ni eel mejor jugador ni de los buenos ni nada. uno más. Recuerdo que incluso algunas veces estaba a punto de ponerme a llorar porque los de mi equipo preferían no pasrme al balón. no sé si porque era muy pedante o porque era muy malo. Quizás ambos.

En fin, creo que fueron muchas las cosas que me hicieron tratar de cambiarlo todo. Y recuerdo muy bien el momento en que dije que iba a tratar de cambiar, fue en las vacaciones de verano entre sexto de primaria y primero de secundaria. La secundaria representaba un reinicio, así que lo aprovecharía. Digo, si los idiotas extrovertidos con amigos podían hacerlo ¿por qué yo no?

Y sí. Cambié muchas cosas. Dejé de refugiarme tanto en los libros y empecé a tratar más con las personas. Me hice un desordenado de primera, pero con buenas calificaciones. Empecé a practicar voleibol -un deporte en el que el trabajo en equipo es algo primordial-, hasta que empecé a hacerlo más en serio e incluso llegué a ser capitán del equipo de mi escuela.

Vamos, empecé a cotorrear, a tratar de tener amigos y de ser popular. Y se podría decir que en algún momento lo logré, o eso creo yo. Pero no se sentía como nada de lo que esperaba. Pero me había demostrado que podía serlo. Y de hecho había muchas cosas que me gustaban de eso: salir, bailar y conocer mucha gente puede llegar a ser divertido.

Creo que eso lo entendí demasiado tarde; aún así, llegué a un punto en el que quería encontrar un equilibrio. Tuve buenos amigos, que hasta la fecha conservo, quienes fueron los que tuvieron mucho que ver con eso. Su forma de ser era tan distinta a la mía en todos los sentidos, que aprendí muchísimo de ellos. Y ahí fue cuando mejor me fue. Quizás no era popular, pero tenía mis amigos y me la pasaba bien, a veces salía, a veces no. Como todos, vamos.

Cuando salí de la prepa me fui un año de voluntario al Distrito federal, a trabajar con niños de la calle. Ahí tenía que ser tanto introvertido como extrovertido. tenía que ser extrovertido con los chavos de la calle y tenía que aprender a meditar y hablar conmigo mismos entre los mares de personas que inundan el DF. Tenía suficiente tiempo para pensar y ejercitar mi paciencia, pero a la vez conocí a personas de todo el mundo que trabajaban como voluntarios en la misma fundación.

Creo que a partir de ahí he tratado aún más de buscar un equilibrio entre introvertido/extrovertido. hay cosas  de los dos que me encantan, y creo (aunque no lo sé) que la mayoría de la gente es así. Adoro pasar dos días sin salir de casa, leyendo o viendo películas. Pero también sé disfrutar de una buena fiesta, un bailongo o una ida a un bar lleno de gente. Lo mismo puedo pasar un día sentado frente a mi computadora que una noche de fiesta platicando mon mucha gente.

Pero aún así, muchas veces se me olvida como convivir con las personas que son mucho más introvertidas o extrovertidas que yo. Por ejemplo, a mis hermanos les encanta estar 24/7 rodeados de la mayor cantidad de personas posibles, y cuando vivía con mis papás esto hacía que algunas veces la casa se llenara de muchísima gente, adolescentes gritones e ingenieros chistosones que rompían la paz del hogar. Y no lo soportaba. Y también convivo con otras personas a las que no les gusta salir a lugares con mucha gente, no les gusta bailar ni los ruidos muy altos; es más, muchas veces no quieren hablar con las demás personas. Y a veces me desespera. Porque siento que se están perdiendo de algo genial -que en parte sí, pero sé que no es para todos- cuando desaprovechan alguna oportunidad de hacer algo distinto. O cuando no hacen las cosas que yo disfruto en dósis moderadas, como salir de fiesta, a conciertos o a lugares con más gente.

Y yo pensé que sería al revés, que al ser (según yo) introvertido/extrovertido o ambivertido, entendería a todas las personas y podría relacionarme con más. Pero a veces, como a todos, me cuesta trabajo ponerme en los lugares de los demás. Y no se apuren, es algo en lo que estoy trabajando.

Ser introvertido y ser extrovertido no deberían ser polos opuestos de una ecuación, sino complementarse en equilibrio.

Es más difícil de lo que parece, pero mis consejos (que me funcionaron) son los siguientes: Extrovertido: no busques afuera de ti, muchas veces las cosas que más necesitas las tienes dentro, date un momento para pensar a solas, reflexionar y respirar; medita, es muy bueno; cultiva tu mente y disfruta de tu propia compañía, entiende a los que no son como tú y ayúdales cuando puedas. Introvetido: trata de ir más allá; los otros son un espejo de ti mismo; disfruta y prueba cosas nuevas, no tangas miedo; pero hazle saber a los extrovertidos que también es válido disfrutar de un momento a solas, entiende a los que no son como tú y ayúdales cuando puedas.

Y vamos, no soy ningún Og Mandino. Esto es sólo un recuerdo para mi mismo de lo que a veces se me olvida que he vivido.

Cinco maneras de mejorar tus juntas de trabajo

En México -y en muchos otros lugares- tenemos un gran problema que a mi me gusta denominar juntitis. ¿Hay que comprar nuevo café? Hagamos una junta. ¿Vamos a empezar un nuevo proyecto? Hagamos una junta. ¿Nueva venta? Nueva junta. ¿Hay que discutir nuevo esquema de trabajo? Nueva junta. ¿Hay que juntarnos? Hagamos una junta para planearlo.

Y la verdad es que muchas veces las «juntas de trabajo» se traducen en pérdidas de tiempo y de esfuerzo. Quizás los que planean las juntas muchas veces no lo ven, pero pocas veces las juntas son verdaderamente útiles y hacen una diferencia.

En general en América Latina disfrutamos mucho de estar con otras personas, platicar y poder compartir nuestras cosas. Sentimos que no podemos llegar a acuerdos si no es persona a persona, frente a frente, cuando la tecnología nos puede ayudar muchísimo en este sentido.

Por desgracia, esa manía del contacto humano -que muchas veces es bueno, con moderación- muchas veces esto nos lleva a crear juntas para todo y -peor aún- a que estas juntas no sean ni la mitad de productivas que deberían ser. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué? Pues bien, después de analizar la manera en que había juntas en 3 empresas distintas donde he trabajado, acá tengo 5 ideas de cómo mejorar las juntas de trabajo, espero que les sirvan.

1.No hagas una junta de trabajo

Esta es muy importante. ¿Es realmente necesaria? ¿en verdad no hay maneras más prácticas de hacerlo? ¿en serio un mail no es suficiente? No hay que concentrar nuestra comunicación empresarial a sólo juntas. La comunicación se lleva a cabo todos los días y en todo momento, sobre todo si eres una empresa pequeña, así que aprovecha eso.

Si se puede resolver con un mail o es algo informativo, procura no hacer una junta. Si es necesario que te respondan o interacción entre los involucrados, quizás un mail sea suficiente. Si sólo es algo que hay que informar, sin mucho más, usa un mail. Haz que las juntas de trabajo sean la última opción posible.

2. En serio no hagas una junta de trabajo

Asegúrate de que es 100% necesaria. Vuélvelo a hacer. Recuerda que el tiempo que estén en junta debe ser para planeación (lo cual debe ser relativamente rápido) y para resolver problemas; entonces hay que tenerlo en mente. Si sales de la junta de trabajo y no has sacado por lo menos 3 cosas de ella, no vale la pena.

Además, toma en cuenta que si estás en una empresa pequeña (de menos de 10 personas) en realidad las juntas no son tan necesarias. «¿Por qué?» Me dirán todos los que aprendieron de administración en la TV y en las escuelas de la vieja usanza. Porque si son tan pocos y necesitan juntas habla de una pobre comunicación interior, lo cual proviene de una mala administración (dije administración, porque creo que eso de “dirección” no es la mejor opción). Así que ahí habría que replantear  varias cosas.

Si eres el administrador de un grupo de trabajo, acércate a la gente con la que trabajes, distanciarte nunca es bueno. Entre más barreras impongas (desde barreras físicas hasta barreras de comunicación), todo será peor. Debes ser un líder, y un líder inspira, no solamente “dirige”.

3. Haz una minuta

Minuta: Extracto o borrador que se hace de un contrato u otra cosa, anotando las cláusulas o partes esenciales, para copiarlo después y extenderlo con todas las formalidades necesarias para su perfección.

Yep, tienes que hacer una. Da flojera, pero si no lo haces, es como si la junta no hubiera existido. Pero no te preocupes. Lo ideal es que si vas a una junta sepas qué es lo que vas a decir ahí.

¿Cómo hacer una? Primero debes escribir quién asistió, en caso de ser necesario. Después, toma una hoja y haz cuatro columnas, una con el asunto a tratar, otra con el responsable de esa acción, una con la fecha en la que se tiene que resolver eso y una última con el tiempo que tomó resolver el asunto. Listo. Así de sencillo. Recuerda anotar sólo bullets, ideas aisladas.

4. Hazlo breve

Las juntas, muchas otras cosas, deben ser breves para ser buenas. Si dura más de media hora, deberías preguntarte si en realidad están yendo a algún lado.

5. Asigna un moderador

Para lograr que las juntas sean breves, debe haber una persona que modere la junta. Debe haberse asignado un tiempo a cada tema y él debe ser el encargado de que se cumpla. Será difícil las primeras veces (sobre todo si trabajas con gente a la que le gusta hablar y se sienten oradores y les encianta adornar mucho lo que dicen con palabras innecesarias y se van por las ramas) pero valdrá la pena.

La administración de equipos de trabajo en tiempos modernos

Muchos muchos fundadores de compañía empiezan a trabajar y coordinar equipos de trabajo hasta que empiezan su empresa. Así que normalmente vemos a personas que van improvisando en el camino, a base de prueba y error ven qué es lo que funciona y lo que no. Y la verdad es que frecuentemente estos pequeños -o medianos- emprendedores quieren manejar sus empresas tal como lo han visto en la tele, o bueno, como «su experiencia» (la tele, o los modelos a los que estamos acostumbrados ver en fábricas o cosas por el estilo) les dicta.

¿Que? sucede entonces? Pues que tenemos un manejo de equipos y de empresas al más puro estilo de “controla todo”, una cadenita de mando militar. El mero merengues (digámosle CEO, aunque me cagan los títulos con siglas y siglas, mejor digámosle Director), el director de la empresa toma una decisión y se la hace saber a quienquiera esté “por debajo” de él. Estas personas son las encargadas de hacerle saber a los equipos lo que el Director quiere y se ponen a hacerlo. Lo que en la jerga de la administración se le conoce como top-down management.

Toda la autoridad y poder de decisión vienen desde arriba, porque ¿acaso puede funcionar de otra manera?

Antes de responder cualquier cosa déjenme les digo que esto sí funciona. De hecho funciona muy bien cuando quieres organizar una línea de producción o un equipo de manufactura, gente que podrías poner a trabajar en una maquila. De hecho ha de haber sido la manera en la que Charles Chaplin ha de haber trabajado en Tiempos Modernos, y de seguro funcionaba bien.

De hecho el sistema es tan obvio que la mayoría de la gente que pusiera una empresa lo usaría. Es lo más lógico, ¿no? Pero quizás no sea la mejor opción para ti.

Quizás teniendo una startup de cinco personas lo vean como lo más natural. Lo cual lo hace aún más peligroso, porque no te das cuenta que quizás la empresa crece y este sistema arcaico quizás no pueda crecer con él. Y cuando la compañía empieza a superar las 25 personas la gente se empieza a dar cuenta que eso del top down simplemente parece no trabajar. ¿Por qué? Porque no se aprovecha de los cerebros de todos los que están en la empresa.

De hecho lo más probable es que estés haciendo que la gente de tu empresa se desmotive. A final de cuentas su trabajo sólo es callarse y aceptar las ordenes. Si eres una verdadera empresa moderna, que está en el ramo de la tecnología, lo más común es que tengas que contratar a gente inteligente – entonces recuerda que hay que organizar estos equipos para que sus cerebros sean usados lo más posible. ¡Hay que pagarles por pensar!

Les presento entonces la alternativa al “top-down”, que se llama -como muchos lo habrán deducido- bottom-up management. La pirámide invertida. Hay que dejar de pensar en el equipo directivo va a estar en la cima de la corporación. Al contrario, hay que empezar a pensar en que la gente como los desarrolladores, diseñadores, gente de ventas, márketing y todos esos equipos de trabajo están en la cima.

(Antes de que se lo pregunten, sí puedo tomar fotografías más malas)

Aquí el equipo directivo no es “los que toman las decisiones“. De hecho su trabajo es más bien de soporte. Quizás lo más apropiado, más allá de directores, son administradores. Porque ese debería ser su trabajo.

Los administradores no deben tomar las decisiones difíciles. Digo, a final de cuentas ellos no saben lo suficiente. Para eso contrataron a los que saben. Todos esos programadores genios, el equipo de marketing de primera y demás (que sale muy caro) son los que deben tomar las decisiones difíciles. Para eso les pagas. Los administradores existen sólo para hacer que los trabajadores puedan hacer su trabajo -y hacer que lo hagan, por eso hay que saber motivar, no exigir-, se podría decir que en esta analogía ellos son como las raíces de un frondoso árbol (aunque suene como Cohelo).

Si por ejemplo dos desarrolladores están teniendo una discusión acerca de cómo arreglar un problema ¿en serio creen que el CEO va a saber más que ellos, que acaban de durar días investigando cuál opción es la mejor y que probablemente han resuelto problemas parecidos?

Hay que ver cómo trabaja, por ejemplo, el área de investigación en una universidad (lo siento, mi papá fue profesor e investigador en una, así que es el ejemplo más cercano del estilo que tengo). Ahí, básicamente, los profesores investigadores hacen lo que se les pega en gana. Hay una persona encargada del departamento, esa persona comúnmente decide quién da cada clase, pero no les dice acerca de qué investigar, ni qué escribir. Tampoco les dice cómo dar clase.

Aún así, todo parece funcionar a la perfección. Cada quién es experto en su área y sabe cómo hacer lo que tiene que hacer. La estructura de la institución esta ahí para hacerlo posible. Así es como debe hacerse en cualquier organización que se precie de trabajar y funcionar en base al conocimiento. No se construye una startup con un cerebro gigante que los llevará al cielo de las startups si obedecen su palabra. Haces que todos sean grandes cerebros gigantes y especializados en su área y les das las bases y los medios para que sigan funcionando.

Así es como deberían ser las nuevas empresas. Los administradores deberían ser los encargados de hacer que aquellos con un talento tengan la  oportunidad y los medios para destacar. Un área Directiva que tome todas las decisiones hace que la gente inteligente se sienta inútil y le quita motivación, ellos de cierta manera saben lo que tienen que hacer y cómo hacerlo, así que terminarán frustrándose y yéndose. Si esto sucede, a la larga te quedarás con personas leales y obedientes, pero que no necesariamente saben o les interesa cómo funcionan las cosas. La compañía seguirá sólo con un gran cerebro y -a final de cuentas- seguirá siendo igual de buena, o mala. Será sólo más de lo mismo.

Aunque ustedes no lo crean, un CEO no tiene que ser ser una persona Obsesiva Compulsiva y un control freak de primera de personalidad narcisista que sea un dotado. Ya sé lo que están diciendo «Pero yo soy fanático de Apple y Steve Jobs y hasta leí su biografía y él era así y ve a Apple, no puedes negar que es genial». Y quizás muchos crean que esa es la manera de hacer las cosas; todos imaginan que Steve Jobs era un genio del diseño y de saber lo que el cliente quería y de la ingeniería. Y de muchas más cosas. Todos piensan que ser un obsesionado con controlar las cosas es lo que hizo a Steve Jobs alguien tan grande.

Pero la verdad es que por cada uno de los Steve Jobs en el mundo hay miles de verdaderos líderes que aprendieron a contratar a gente inteligente y a dejar que hagan cosas geniales dándoles las herramientas necesarias para hacerlo en un ambiente que les permitiera hacerlo. Y esto no significa que hay que bajar las espectativas. No significa que vas a dejar que la gente haga un mal trabajo -recuerda lo que dije de motivar-, significa que vas a contratar a gente que sabes que puede hacer las cosas y sabes que las va a hacer como debe ser. Y no estorbar.

El top 100 de los problemas de primer mundo

Yo me quedo con uno: Justin Bieber. Aunque mal mucho de algo que odias se me hace la cosa más tonta del mundo. Oh, por cierto, un saludo a las personas que más hablan de dios en el mundo: los ateos

Un saludo chavos.

«Cult of done»

  • There are three states of being. Not knowing, action and completion.
  • Accept that everything is a draft. It helps to get it done.
  • There is no editing stage.
  • Pretending you know what you’re doing is almost the same as knowing what you are doing, so just accept that you know what you’re doing even if you don’t and do it.
  • Banish procrastination. If you wait more than a week to get an idea done, abandon it.
  • The point of being done is not to finish but to get other things done.
  • Once you’re done you can throw it away.
  • Laugh at perfection. It’s boring and keeps you from being done.
  • People without dirty hands are wrong. Doing something makes you right.
  • Failure counts as done. So do mistakes.
  • Destruction is a variant of done.
  • If you have an idea and publish it on the internet, that counts as a ghost of done.
  • Done is the engine of more.

A veces quisiera en serio hacerlo una filosofía de vida. En fin, nunca está mal recordarlo. Esto es el Cult of done de Bre Prettis, habrá que aprenderlo de memoria y ponerlo en todos lados.

Sobre los blogs

Llevo varios años escribiendo en blogs. No soy un pionero ni mucho menos, ni tampoco me consideraría alguien especialmente bueno.

Pero me gusta.

Me gusta mucho escribir en blogs, me gusta que me lean y me gusta que la gente comente acerca de lo que escribo; aunque en América Latina la tasa de participación en Internet (que al parecer es parecida a la de la vida real, ya saben, somos apáticos) es bastante baja. No sé cuál sea mi post más comentado por acá, pero de seguro era algo en el que muchos de mis amigos que me conocen en persona querían decir algo.

Pero me estoy saliendo del tema. El hecho es que me gusta escribir en los blogs, pero a veces siento que Internet puede llegar a ser algo injusto en este sentido, conozco dos o tres blogs que a pesar de ser verdaderamente buenos no tienen la atención que deberían; además conozco otros blogs que a pesar de no tener nada de contenido nuevo e interesante son muy leídos porque tienen un gran trabajo de optimización para buscadores.

De hecho conozco mucha gente -no diré nombres, pero de seguro alguno de mis cuatro lectores sabrá a quien me refiero- que no escribe porque le gusta, sino porque se le hizo una manera buena de ganar dinero. Y bastante dinero. Y lo hacen de manera deshonesta. Copiando y pegando artículos de otros blogs, comprando links, haciendo extrañas tretas para que los lectores le den clic “por accidente” a los anuncios…. en fin, tretas como estas hay muchas. Y todavía se jactan de tener «más de 25 blogs». En fin, así hay gente.

Pero hay espacio para todos. O eso supongo yo. Hay espacio incluso para los poco originales, para los que se dedican a copiar y pegar noticias de otros blogs muchas veces sin ni siquiera enlazar (ni un cochino enlace se merece lo que otros escriben) al contenido original. Hay espacio para aquellos blogs famosos que en lugar de dar una opinión pensada acerca de un tema prefieren traducir la nota que un blog importante en inglés ya dio, incluso párrafo por párrafo, frase por frase. Y eso no es algo que me hayan venido a contar. Yo estuve ahí, yo lo vi.

Hay lugar para todos. Pero a veces me pregunto ¿qué hace que un blog destaque? ¿Qué hace que la gente se identifique? ¿Por qué leer un blog y otro no? A veces la gente dice que es para enterarse primero, pero siento que a veces eso no basta. O no debería bastar. O no lo sé. Siento que no hay fórmula y que más bien se trata de un poco de suerte y algo más.

Como les digo, a mi me encanta bloguear y me encanta leer a algunos compañeros bloguers que hacen su trabajo cual profesionales. Y son geniales en lo que hacen. Me encanta que sea así. Y a veces me encantaba escribir para que millones de personas me leyeran, pero cuando ese es todo el objetivo, creo que pierde sabor.

Y les digo porque en el último semestre que he estado vigilando a IdentidadGeek más de cerca, creo que he aprendido una o dos cosas. Pero también creo que me hace falta saber algo más y simplemente no entiendo qué será. Habrá que experimentar, o esperar un golpe de suerte.

Aunque yo siempre he dicho que la única manera de encontrar un golpe de suerte es con la defensa arriba y tú golpeando también. Habrá que ver.

Por el momento, larga vida al blag.

P.D.  No manchen, llevo dos semanas sin trabajar en el libro y estoy perdiendo ritmo, ¡alguien haga algo!

P.D. 2 Gracias por leerme, aunque creo que en esta ocasión escribía más bien para mi.

Novedades de la vida, el Universo y todo lo demás del 2012

¡Feliz 2012! Porque desear año nuevo en enero es muy mainstream.

La verdad todo ha estado muy tranquilo estos días, he estado trabajando muy agusto coordinando IndieWeblogs y haciendo uno que otro proyecto interesante de electrónica. La vida tapatía ha demostrado ser buena, mientras que yo ando batallando para poder titularme (eso de vivir lejos de donde estudiaste es una frieguita si quieres hacer papeleo).

Y pues no hay mucho más. Vivo en la colonia Moderna, muy cerca del tren ligero Mexicaltzingo -no recuerdo si ya lo había dicho-, tengo muchos roomates que son bastante chidos. Desde un médico -que se acaba de ir, pero es como si todavía fuera mi roomate- hasta una hamburguesa. De hamburgo. Osea, una estudiante de intercambio alemana que se va en un mes.

Y bien, ya sé que ya es febrero -uff, que rápido pasa el tiempo *se paniquea mil*- y que no me había puesto a escribir acá desde hace tiempo, pero quería hablar de mis planes. Leí en Lifehacker que la mejor forma de hacer una cosa es diciéndola a tus amigos y conocidos, supongo que así te sientes moralmente obligado a hacerlo y pues… lo haces. O vives con la vergüenza de ser un loser que nomás planea cosas y no las hace.

En fin, para romper el hábito, acá les voy con las cosas que pienso hacer antes de entrar a la maestría el próximo verano -que hay curso propedéutico-, mi plan es estudiar en CUCEI la maestría en robótica (dios mío, por qué no me especialicé en control :S), tienen buen nivel, buenos laboratorios y buenos programas de intercambios (yey, viajes a costa del gobierno), así que probablemente me verán llorando por ahí. CINVESTAV no me convenció por la onda de que son cuatrimestres y la carrera esa está muy enfocada en cosas de IA que no entiendo. Es más, ni sé programar chido. Pero bueno, acá mis cosas para los próximos 5 meses.

  • Hacer los trámites de la maestría. Obvio, pero es que si no lo digo igual y hasta se me pasa (así que recuérdenme)
  • Estudiar Python. ¿Por qué quiero aprender Python? No sé, díganle moda, pero a mi se me hace una buena idea. De hecho trataré de poner mis avances en Python en este blag. Y de Django, que no se olviden de Django. Aparte el nombre está padre, «Django». Django.
  • Estudiar electrónica. Hay que recordar lo mero bueno. Nada que entro a la maestría y no me acuerdo ni de como integrar por partes (¡sálvame Mathcad!).
  • Reactivar el podcast de Tecnoadicto. La neta extraño mucho hacer el podcast, sé que ahora será más difícil (con eso de que mi compinche Rapapu va a ser papá de una niña y demás). Pero primero me quería conseguir un micrófono USB; el gran problema es que son rete caros. 1,000 lanas el más barato. Así que tengo de dos, ahorrar o llorar y hacerlo con otros micrófonos. Creo que optaré por lo segundo. Últimamente he escuchado mucho Gweek, el podcast de BoingBoing. Y sería padre tener invitados chidos como Alan Lazalde (blogger de ALT1040) o Padaguan (Blogger de Yahoo! MX), Isopixel (ya saben quién es) Aaron el que escribe de cómics en NacionDelComic y otra banda. A ver si se arma.
  • Seguir con lo de la corredera. Estaba corriendo hasta 15k y me lastimé mi rodilla como un zopenco haciendo -bueno, más bien entrenando – parkour la semana pasada. Una estupidez total porque me lastimé ¡caminando! En fin, seguirle con eso.
  • Seguir con mi libro. Estoy escribiendo un libro, la temática es sorpresa pero lo podrán descargar desde acá. GRATIS. El plan es acabarlo antes de entrar a la maestría.
  • Todo lo que se me olvida. Porque siempre se me olvida algo. Quizás ¿tratar de ser menos olvidadizo?

Pero bueno, creo que ya me tengo que ir porque estoy escribiendo esto en horas de trabajo y me van a regañar.

Gracias a quien quiera que lea esto. Y si quieren dejar su comentario y darme consejos, mentarme la madre, venderme un micrófono o cosas así, sería padre.

Abrazos

Zapata

«No, yo ya no veo la tele» y otra gente del estilo

Hay un fenómeno social que me parece bien interesante. Lo entiendo porque yo normalmente soy un ególatra cualquiera, como todos ustedes o como cualquier persona que se digne a tener un Twitter, digo, si tienen uno es porque piensan que tan siquiera alguien debería leerlos ¿no? En fin, en el post de hoy me quiero concentrar en un tipo de banda: los que dicen cosas esperando que todos digan/piensen «¡No manches! ¿En serio? Eres bien transgresor».

¿Tienen alguna duda de quién es este tipo de gente? Sí, probablemente fui demasiado ambiguo, así que déjenme ser más específico. Esta definición incluye, pero no está limitada, a gente que dice cosas como:

  • «No me gusta el fútbol»
  • «¿Sigues viendo la tele? No, yo no veo la tele»
  • «Ja, ¿religión? no, yo soy ateo. En serio, no creo en dios. ¿Lo escribes con mayúscula? Yo no, porque soy ateo»
  • «No, yo no le voy a México/mi país en las competencias deportivas ¿Por qué la gente siempre se sorprende cuándo les digo eso?»
  • «Casi no como carne, soy semi-vegetariano»
  • Otros por el estilo

¿Es en serio gente? ¿Qué quieren? ¿Que les hagamos un monumento por ser tan originales y tan únicos, por ser tan transgresores? Dios mío, son tan diferentes y tan originales, no manchen.

¿En serio no creen en dios? ¡a quién le importa! Esa gente que presume de ser atea y lo pone en todos lados, burlándose de la religión y demás me parece tan fanática como los católicos opusdeianos. Son igual de molestos que los Testigos de Jehova un domingo en la mañana o una patada en las gónadas.

¿No ven la tele? Está bien, que divertido, de seguro se la han de pasar viendo videos de gatos en YouTube o páginas con scans de la revista H. ¿O en serio creen que les vamos a creer que se la pasan en su biblioteca personal con su pipa, su bata de seda y su brandy mientras están leyendo los libros más profundos de la cultura occidental? Pues no. Lo siento mucho. No les voy a mentir, no he leído el Quijote completo, pero la gente que dice no ver la TV se me hace el mismo tipo de gente que presume de haber leído todos los clásicos de la literatura mundial y luego te dicen «¿En serio no lo has leído?». No, no lo he leído, lo siento. Pero lo más probable es que tú hayas leído el resumen en Wikipedia y sientas que lo entendiste.

¿No les gusta el futbol? ¿No le van a su país en los deportes? ¡Felicidades! Lo más probable es que a nadie le importe, porque a los que sí les gusta o a los que sí le van a su país eso no les va a importar. Así que no vayan a los partidos, no le vayan a México y sobre todo: ni lo digan. No sorprenden a nadie. ¿Saben por qué? Porque sólo parecen esnobs con monóculo que quieren ser distintos. Malditos hipsters del deporte.

Podría seguir infinitamente, pero mejor prefiero que me digan ¿qué otro tipo de gente así conocen? ¿cuáles son las cosas que ellos dicen con las que esperan que todos se sorprendan de tan distintos que son? ¿conocen a alguien así?