Infante revolucionario
de zapata
Cuando era niño me emocionaba robar pequeñas cosas de los supermercados. Ahora que lo pienso creo que lo hacía por lo emocionante que podía ser superar a todos esos “grandes” a los que estaba “burlando”. Pero si preguntan, por favor digan que lo hacía a manera de rebelión contra el capitalismo que destruye nuestra sociedad, o alguna cosa mamona.
Aunque en verdad creo que eso demuestra que los niños quieren ir más allá, superar sus límites y a los demás. Tal vez no “tratar de ser mejor” como se supone debemos hacer los adultos responsables, sino simplemente tratar de ir más allá, tratar de hacer lo prohibido y de alguna manera burlarse en la cara de a sociedad.
La neta es que no quiero dejar de ser niño. Quizás por eso me gusta dar clases y convivir con niños y todas esas cosas. La neta es que el problema con los adultos, aunque está muy trillado, es que dejamos de ser niños. Muchas cosas chidas las dejamos de hacer porque somos grandes.
Esto lo escribo porque el otro día Andaba en el supermercado y recordé todo eso. Y me reí. Pero la verdad es que trato de no reír y de ir un poquito más allá. De seguir viviendo al límite y de hacer mucho. Dejemos el realismo para los aburridos.
Seamos realistas y robémosle al supermercado de la vida, al cabo siempre nos la deja ir con precios altísimos. Pos luego.
PD. No sé ustedes, pero creo que a todos los robaron cosillas en el super les quedó una paranoia cada vez que pasan por los detectores de la salida. Ya los caché.

Sí… lo confieso… yo también hurté en el super… la primera vez fue accidental: un cuento de los barbapapás o blublublus y luego ya fue con intención: unas calcomanias de monitas románticas… AY QUE PENA! pero ya no lo volví a hacer… LÁSTIMA! digo… no…
o sea..
Bueno, Felicidades por el blog, ejem, cajum!