«No, yo ya no veo la tele» y otra gente del estilo

Hay un fenómeno social que me parece bien interesante. Lo entiendo porque yo normalmente soy un ególatra cualquiera, como todos ustedes o como cualquier persona que se digne a tener un Twitter, digo, si tienen uno es porque piensan que tan siquiera alguien debería leerlos ¿no? En fin, en el post de hoy me quiero concentrar en un tipo de banda: los que dicen cosas esperando que todos digan/piensen «¡No manches! ¿En serio? Eres bien transgresor».

¿Tienen alguna duda de quién es este tipo de gente? Sí, probablemente fui demasiado ambiguo, así que déjenme ser más específico. Esta definición incluye, pero no está limitada, a gente que dice cosas como:

  • «No me gusta el fútbol»
  • «¿Sigues viendo la tele? No, yo no veo la tele»
  • «Ja, ¿religión? no, yo soy ateo. En serio, no creo en dios. ¿Lo escribes con mayúscula? Yo no, porque soy ateo»
  • «No, yo no le voy a México/mi país en las competencias deportivas ¿Por qué la gente siempre se sorprende cuándo les digo eso?»
  • «Casi no como carne, soy semi-vegetariano»
  • Otros por el estilo

¿Es en serio gente? ¿Qué quieren? ¿Que les hagamos un monumento por ser tan originales y tan únicos, por ser tan transgresores? Dios mío, son tan diferentes y tan originales, no manchen.

¿En serio no creen en dios? ¡a quién le importa! Esa gente que presume de ser atea y lo pone en todos lados, burlándose de la religión y demás me parece tan fanática como los católicos opusdeianos. Son igual de molestos que los Testigos de Jehova un domingo en la mañana o una patada en las gónadas.

¿No ven la tele? Está bien, que divertido, de seguro se la han de pasar viendo videos de gatos en YouTube o páginas con scans de la revista H. ¿O en serio creen que les vamos a creer que se la pasan en su biblioteca personal con su pipa, su bata de seda y su brandy mientras están leyendo los libros más profundos de la cultura occidental? Pues no. Lo siento mucho. No les voy a mentir, no he leído el Quijote completo, pero la gente que dice no ver la TV se me hace el mismo tipo de gente que presume de haber leído todos los clásicos de la literatura mundial y luego te dicen «¿En serio no lo has leído?». No, no lo he leído, lo siento. Pero lo más probable es que tú hayas leído el resumen en Wikipedia y sientas que lo entendiste.

¿No les gusta el futbol? ¿No le van a su país en los deportes? ¡Felicidades! Lo más probable es que a nadie le importe, porque a los que sí les gusta o a los que sí le van a su país eso no les va a importar. Así que no vayan a los partidos, no le vayan a México y sobre todo: ni lo digan. No sorprenden a nadie. ¿Saben por qué? Porque sólo parecen esnobs con monóculo que quieren ser distintos. Malditos hipsters del deporte.

Podría seguir infinitamente, pero mejor prefiero que me digan ¿qué otro tipo de gente así conocen? ¿cuáles son las cosas que ellos dicen con las que esperan que todos se sorprendan de tan distintos que son? ¿conocen a alguien así?

Lemony Snicket le dice algo al 1% #OccupyWallStreet

El movimiento de #OccupyWallStreet es algo que desde sus inicios me pareció interesante. No les voy a mentir, al principio no lo entendía.

La verdad es que la mayoría de las coberturas son tendenciosas, pocas se han encargado de retratar el movimiento como tal. Quizás algo que se me hizo raro y que dije hace tiempo en Twitter es la nula cobertura en México y la aún poca reacción de la gente. Creo que muchas veces decimos eso, pero la verdad es que un gran porcentaje de la población ni siquiera tiene oportunidad de pensar en eso. Porque están chambeando. Para comer. Y lo que menos quieren es llegar a sus casas y preocuparse aún más. Lo que quieren es ver el fut y no preocuparse.

Y nuestra cultura es así, nos conformamos con lo poco que nos dan porque «podríamos estar peor». Y si bien es cierto, hay mucho que aprender en los movimientos que han surgido. En EEUU el gran pedo es que el  1% de la población tiene una lana inimaginable y aún así son los que proporcionalmente pagan menos impuestos, los cuales normalmente los cubre el otro 99%. Así es, grandes compañías como EXXON o algunos bancos logran -gracias a artificios de la contaduría- ganar millones de dólares, hacer que el gobierno “los rescate” -con dinero de los impuestos- y pagar cantidades risibles de impuestos.

Esto no le gusta a nadie. Y la gente empezó a protestar, diciendo que debería existir algún impuesto a los ricachones que haga que paguen una cantidad proporcional de dinero. Igual y hasta un poquito más, porque -seamos justos- no es como que alguien necesite miles de millones de dólares para comer.

Aún así está la contraparte, la gente que dice “es su dinero, que hagan lo que quieran”, “ellos se lo ganaron, tu trabaja duro y ganarás igual”, “si son millonarios por méritos propios,deberían dejarlos en paz”. Y aunque esto puede parecer lógico, también hay otra dura realidad. La mayoría de la gente podría trabajar muy duro y no ganar igual, podría incluso trabajar más duro que todos y no ganar ni la décima parte, ya sea por ondas educativas -que son caras- o porque simple y sencillamente no fueron tan afortunados. El campo de batalla es injusto, en general la política y la industria son cosas que controlan algunas familias y que mantienen como una especie de “mafia de los ricos”. Y esa es una realidad.

En fin, basta de mis divagaciones. Lo que yo quería enseñarles era los 13 Observaciones hechas por Lemony Snicket mientras veía Occupy Wall Street desde una distancia prudente. Para quienes les suene el nombre, Lemony es el autor de los excelentes libros “Una serie de eventos desafortunados”.

Se los dejo en inglés para que le den un vistazo, veré si mañana puedo hacer una traducción de esto en CriticaPura:

Thirteen Observations made by Lemony Snicket while watching Occupy Wall Street from a Discreet Distance

1. If you work hard, and become successful, it does not necessarily mean you are successful because you worked hard, just as if you are tall with long hair it doesn’t mean you would be a midget if you were bald.

2. “Fortune” is a word for having a lot of money and for having a lot of luck, but that does not mean the word has two definitions.

3. Money is like a child—rarely unaccompanied. When it disappears, look to those who were supposed to be keeping an eye on it while you were at the grocery store. You might also look for someone who has a lot of extra children sitting around, with long, suspicious explanations for how they got there.

4. People who say money doesn’t matter are like people who say cake doesn’t matter—it’s probably because they’ve already had a few slices.

5. There may not be a reason to share your cake. It is, after all, yours. You probably baked it yourself, in an oven of your own construction with ingredients you harvested yourself. It may be possible to keep your entire cake while explaining to any nearby hungry people just how reasonable you are.

6. Nobody wants to fall into a safety net, because it means the structure in which they’ve been living is in a state of collapse and they have no choice but to tumble downwards. However, it beats the alternative.

7. Someone feeling wronged is like someone feeling thirsty. Don’t tell them they aren’t. Sit with them and have a drink.

8. Don’t ask yourself if something is fair. Ask someone else—a stranger in the street, for example.

9. People gathering in the streets feeling wronged tend to be loud, as it is difficult to make oneself heard on the other side of an impressive edifice.

10. It is not always the job of people shouting outside impressive buildings to solve problems. It is often the job of the people inside, who have paper, pens, desks, and an impressive view.

11. Historically, a story about people inside impressive buildings ignoring or even taunting people standing outside shouting at them turns out to be a story with an unhappy ending.

12. If you have a large crowd shouting outside your building, there might not be room for a safety net if you’re the one tumbling down when it collapses.

13. 99 percent is a very large percentage. For instance, easily 99 percent of people want a roof over their heads, food on their tables, and the occasional slice of cake for dessert. Surely an arrangement can be made with that niggling 1 percent who disagree.

 

Enlace: OccupyWriters | Vía BoingBoing

 

La creatividad y 29 maneras de mantenerte creativo

La creatividad es como magia.

29 WAYS TO STAY CREATIVE from TO-FU on Vimeo.

Mi novia alguna vez me dijo que ser programador es la alquimia moderna, piensas algo, prácticamente cualquier cosa, y puedes hacerlo real. Obviamente no es tan fácil como se los platico -de hecho no es nada fácil-, requiere principalmente dos cosas: conocimiento y creatividad. El conocimiento lo obtienes estudiando y leyendo, la creatividad… bueno, esa es otra historia.

La creatividad es uno de los bienes más preciados del universo, muy a pesar de la antimateria. ¿Por qué? Pues porque con eso se puede construir cualquier cosa.

Muchos han querido crear la fórmula de la creatividad. Hay libros sobre creatividad, posts acerca de creatividad, métodos para la creatividad… y un gran etcétera. Pero la verdad es que es una cosa tan personal que cada quien debe encontrar la manera de hacerse más creativo. La experiencia es la madre de la creatividad, porque nos permite encontrar maneras de no hacer las cosas; si a eso le sumamos un poco de raciocinio y un tiempo para pensar, podemos crear cosas nuevas, nuevos métodos o nuevas maneras de hacer algo.

Suena menso, pero cada quien encuentra su propia manera de hacerlo; estos son consejos y seguramente son bastante útiles. Así que pónganlos en práctica si quieren, o tomen los que más les gustan, pero yo voy a tratar de ponerlos en práctica empezando ya.

¿Saben que consejo les daría yo? tengan Twitter y no lo usen solamente para decir lo que están haciendo, sigan a gente chida y traten de ir un poco más allá. Es un buen ejercicio y puede a veces ser divertido.

Próxima estación: Guadalajara

 

El viernes pasado acabo de terminar mi última materia en la uni. Se supone que estudio Ingeniería Electrónica y mi especialidad son las telecomunicaciones y pues la verdad sí ando bien felizote. Esto representa que ya estoy medio libre para hacer muchas cosas más interesantes que la escuela -aunque en serio AMO estudiar y si hubiera una profesión en la que me pagaran por SÓLO estudiar sin investigar ni nada más, lo haría toda la vida-. Una de estas cosas es cambiarme de ciudad.

Como algunos sabrán ya viví en otro lado -el caótico Distrito Federal, ciudad que adoro con toda mi alma-, pero últimamente las circunstancias me están jalando a otra ciudad: Guadalajara (Guadalajara, Guadalajaraaaaa ?), “la perla de occidente”, en dónde además de mi momia, están unos de mis compas/socios/compañeros de trabajo más chidos del mundo mundial; estos son la banda que trabaja en WEM, los papás de Indie Weblogs (ya saben, la red de blags de donde es el blag ese en el que escribo que no es el blag ese grandote donde escribo los fines de semana). Con ellos esperamos traer nuevas historias a este ya casi abandonado blag y traer un nivel completamente nuevo de cotorreo y profesionalización a Indie Weblogs.

Pues bien, la onda es que dejo Torreón un rato; mi familia, mis compas y un calorón de 40° para ir en busca de nuevas aventuras. No es un sacrificio, es más bien un paso adelante. A todos mis compas y mi familia los quiero mucho, no por irme voy a dejar de estar en contacto con ellos (la magia del Interlols), así que no me preocupo mucho por eso.

Lo que me preocupa un poco es que cuando digo que me voy a la aventura, lo digo bastante en serio. Tengo chamba con los chicos de WEM, con los que haré mi residencia profesional (“prácticas profesionales”, “esclavitud sin sueldo”, “hago como que te contrato y tratas de aprende algo para titularte”, el nombre varía dependiendo del lugar), pero no tengo algunas cosas, que enumeraré a continuación y que me encantaría tener:

  • Depa/casa/lugar donde dormir. Sé que es medio loco, pero aunque he visto algunas opciones no sé donde viviré en Guadalajara. Ya saben, es meedio difícil hacer trámites a distancia; así que tendré que esperar hasta estar allá para ver bien qué onda con eso. Pero si conocen algún lugar bara bara o están dispuestos a
  • Cama. Usada principalmente para dormir (guiño, guiño); necesitaré una y no sé cómo le haré para conseguirla. Puede que el depa que rente ya tenga algo así, pero sería cuestión de verlo. Por mientras, sé que no tengo. Un colchón basta, no soy tan acá.
  • Bici. Importantísima; en guadalajara tienen un muy buen sistema de transporte público, pero la bici además de ahorrar unos pesos diarios me ayudará a mantener a raya la panza que crecerá debido a las tortas ahogadas, tacos, refrescos y una que otra ocasional chela -ay ajá- (saludos a mis papás si están leyendo esto).
  • Enseres básicos de vivir la vida loca (ja, toma esa Ricky Martin), dícese… pues… todo. No sé con que venga mi depa hipotético, así que probablemente no tendré mesa, sillas, escritorio ni nada por el estilo. Esto me agrada, siempre está perrón empezar de cero. Pero también debo confesar que me da un poquito de miedo.

Fuera de eso pues tengo todo. Ya saben; esas cosas importantes como la salud, el dinero, el amor, ropa, computadora. Pero queridos cuatro lectores, si alguno de ustedes viviera en GDL, conocen a alguien de GDL o tiene algo que ver con GDL les pido por favor que me ayuden con mi búsqueda.

Sí, si tienen un mueble viejo que quieran vender (tan barato que sea casi como un regalo) o conocen un compa que quiera compartir depa (que sea buena onda, no manchen) o conocen un depa bien barato en Guadalajara (por “bien” quiero decir “increíblemente barato y bien ubicado”, por una estación de tren ligero sería la onda), tienen una bici viejita pero buena que quieran vender o cualquier cosa que creen que me pueda ayudar, pues háganmelo saber (ya saben dónde, en Twitter, Facebook o en el contacto del blog).

Retuiteen, coméntenlo en Facebook, díganle a sus primos, a sus primas, a sus tías jóvenes; háganme famoso como el pediche más pediche de todo el mundo. En serio sería bien genial que me pudieran ayudar con lo que sea; si nomás van a decir “we, pregunta en este depa teléfono 33338939838, creo que estaría bien” sería genial, si deciden vender o donar algo a la causa, sería genial. Les agradezco por adelantado por todos sus favores y toda la ayuda que me puedan dar, aunque parezca anuncio de la campaña de donaciones para la Cruz Roja.

La historia del Panyee FC de Tailandia

Una historia que me encantó mucho y que espero que todos vean. Este video nos cuenta la historia de unos niños que vivían en un poblado flotante en Tailandia, el cual fue construído por pescadores encima de pilotes a manera de un extraño puerto-aldea. Estos chicos encontraron que les apasionaba el futbol y como no tenían espacio para jugarlo (eso de vivir prácticamente en un muelle gigantesco puede ser algo difícil), decidieron hacerlo.

Historia recomendable y lagrimita de Remi asegurada:

No sé en dónde lo vi, creo que en Twitter, si me acuerdo lo pongo.

“10 cosas que he aprendido”

Rondando el Internet me topé con un artículo bien perrón, que más bien es una plática de Milton Glaser que dio en Londres en la que hablaba de cosas que había aprendido como freelancer.

Con el tiempo y la experiencia escribió un decálogo de 10 cosas que hay que aprender y tomar en cuenta en la vida profesional que me gustó mucho y que creo que vale la pena que lean, está en inglés, pero les dejo los 10 puntos ‘resumidos’ traducidos al español porque soy bien buena onda:

1. Sólo puedes trabajar para gente que te cae bien.

2. Si tienes la opción, nunca tengas un trabajo (este es muy importante y espero poder seguirlo, léanlo)

3. Algunas personas son tóxicas, evítalas (nada que ver con canciones de Britney)

4. El profesionalismo no es suficiente o Lo bueno es enemigo de lo chingón*

5. Menos no es necesariamente más

6. No confíes en el estilo

7. La manera en que vives cambia tu cerebro

8. La duda es mejor que la certeza

9. Acerca de envejecer o ‘No importa’

10. Di la verdad

La verdad los puntos están padres y les recomiendo que les den un vistazo, yo ahí andaré tratando de ponerlos en práctica. Y pues si tienen más consejos, ya saben que los pueden dejar en los comments.

*N. del T. Me tomé la libertad de traducirlo así porque se escucha y ve más chingón.

Enlace: Ten things I have learned

De como hay gente que la despierta su propia baba

En días pasados mi hermano menor me contó una anécdota que está medio graciosa.

Me dijo que un día, estando en clase se quedó dormido. Por o visto estaba tan agusto que empezó a babear, ahí, en su banca, con un descaro y cinismo propios de los morros de su edad. Ya saben, 15 años, empezando la prepa, son los reyes del mundo cual DiCaprio en Titanic.

En fin, estaba mi hermano dormido, babeante y después de un rato y de haber mojado el cuaderno lo suficiente, sintió mojada la cara y se despertó. Digamos que ‘charqueó’. Y pues ya, se limpió disimuladamente y aqui-no-pasó-nada.

La anécdota podría no pasar a mayores, pero me puse a pensar y divagar y me di cuenta de que normalmente soy de esos que no se despiertan hasta que ya están bien babeados. Sí. Siempre que me meto en pedos no es hasta que ya estoy bien metidote (hasta que ya hice charquito, vamos) que empiezo a reaccionar.

Digo, esto me pasaba en el terreno personal. En el profesional/laboral/académico no soy así y a muchos les consta. En fin. La onda es que con el paso de los años he cambiado y creo que me he hecho más previsor y también he sabido en qué problemas meterme. No les voy a decir que siempre hago la buena elección, pero también aprendí a aceptar que estoy en un problema más rapidamente.

Así que pues podría decir que después de babear un poco (o un demasiado) y despertarme más de dos veces con casi toda la cama mojada, ahora me despierto cuando empiezo a babear. Y babeo menos que antes, me cae. La mayoría de las veces refiriéndome a la metáfora, ya saben.

En fin ¿ustedes se despiertan cuando empiezan a babear o ya cuando tienen charco? Porque, chicos, no dejen que su baba los despierte. Aprendan de lo que han vivido. O compren una almohada absorbente, por si las moscas.

Viajes económicos y ‘turismo alternativo’ (?), que le dicen

Este mega puente bicentenario me sirvió para poder viajar, que es uno de mis pasatiempos favoritos después de ver series, tuitear, bloguear, hacer ejercicio y tratar de matar a la gente que critica mis pasatiempos favoritos.

La verdad es que los viajes me han encantado desde siempre, pero esta vez fue el destino y las causas de fuerza mayor (lo que Carstens llamaría ‘un pequeño resfriado’ en mi cartera) lo que hicieron que me tuviera que ir en un viaje cómico mágico musical.

La aventura comenzó cuando compré el boleto unos días antes. Como mi presupuesto era algo ajustado, preferí comprar un boleto en una línea un poco más económica (Omnibus, sigo buscando patrocinadores). Así que me decidí por “Turismo Torres”: un pequeño lugar ubicado en el centro de mi ciudad. Costo del boleto: 200 pesos. El costo de un autobús que saliera de la central: más de 600.

Podrán imaginar mi cara de felicidad cuando salí de comprar mi boleto, el cual me fue vendido por un tipo que, nomas por los LOLs, traía puesto un sombrero mexicanote gigantesco y se me quedó viendo como si el raro fuera yo.

En fin, salí con una gran sonrisa. Se nota que no sabía lo que me esperaba.

Al llegar el día y la hora indicadas le pedí a mi hermano que me llevara. Llegué puntual, así que una hora después de llegar y después de haber preguntado unas ocho veces ‘¿Es el que va a Guadalajara?’ un tipo gordo me señalo a mi y a otro señor y nos preguntó si íbamos a Guadalajara. Le dijimos que sí y nos dijo un escueto “Súbanse a este Taxi”.

Nos miramos con cara de consternación y decidimos que haríamos lo que el tipo gordo de tatuajes diga. Sabia decisión. Después de darle las indicaciones al taxista, el cual traía bota y sombrero y toda la cosa, el gordo no dijo nada más y se fue. El taxi nos dejó en otro punto del centro en donde me esperaba una visión retro: un autobús que parecía salido de los 80’s.

Llegué y salí del taxi, me subí al autobús y una tipa me preguntó quién era y dónde había comprado mi boleto. Muy tarde para arrepentirme le dije y me asigno un lugar casi al final del autobús, del lado del pasillo. mis rodillas literalmente pegaban en el asiento de enfrente.

-Genial- pensé -tan siquiera me dejaron el pasillo y podré estirar los pies, además, estando hasta atrás y sin baño, no me molestará ni la luz ni la gente con vejiga pequeña-

Más adelante veríamos que esto fue un error.

Pero bien, al parecer estábamos esperando más pasajeros, pero al voltear al frente veo que un sombrero sube al autobús. Y debajo de ese sombrero había un taxista emputadísimo. Que gritaba y decía que no le habíamos pagado. Y tenía razón. El gordo había dicho que llegando ahí le pagarían. Pero nadie lo había hecho. Nos señaló y nos dijo una sarta de groserías que sólo podrían salir de la boca de un taxista. Al final no pasó a mayores ya que la que parecía la jefa le dio el dinero que reclamaba.

Después de una escala de 10 min en ese lugar, pasamos como a otros 6 lugares similares por toda la región, en donde íbamos recogiendo más gente. Por lo visto el objetivo era llevar todos los asientos llenos, y se logró.

Al lado mío le toco viajar a un hombre de unos 45 años que se enojó al ver lo estrecho de los lugares y el poco espacio que había con el de enfrente.

-Voy a salir cada vez que nos detengamos, ehhh- me dijo cuando subió y se dio cuenta de que los asiento de 200 pesos no son tan grandes y espaciosos como los de 600.

-No hay problema- le dije mientras lo miraba con unos ojos dignos de Clint Eastwood en Harry el sucio.

Comenzó el viaje entre bebés llorando a mi lado, un niño acostado enmedio del pasillo, el tipo de al lado tirando codazos para “acomodarse” y yo respondiéndole a diestra y siniestra.

Al salir a carretera se pone de pie un un tipo grande, pelón y moreno lleno de tatuajes. “Ya estuvo, me va a matar, es un ex-convicto y quiere venganza” recuerdo que pensé. Pero después de voltear a ver a todos y contarlos, dijo algo como “Deberíamos hacer una oración para llegar sanos y salvos y… blablabla” y se puso a rezar y cantar canciones de iglesia mientras mi cara iba del miedo a la extrañeza total.

Recuperado después de este evento místico-religioso-musical me empiezo a dar cuenta de algo: hace un pinche calor de la fregada.
Y era de esperarse porque veníamos al lado del motor. Sin miedo a equivocarme diría que estábamos a unos 37°C. Y sudaba, y el tipo a mi lado sudaba y daba de codazos y el bebé lloraba de ca versión pirata de Karate Kid 4 (o la que sea, la que tiene a un niño negro) se veía en una pantalla que parecía una tele cualquiera pegada con cinta adhesiva.

Y así bajamos unas 5 veces en el camino. En la segunda de ellas el tipo a mi lado estaba dormido. Como me había dicho que se iba a bajar en todas lo desperté, obviamente. No quería que algo no saliera acorde a sus planes. Bajamos en un lugar del estado de Zacatecas donde había un Oxxo. Y un buen de douchebags mexico-rancheros. De ahí puede ver fuegos artificiales que celebraban el bicentenario.

Volvimos al camión y el viaje siguió hasta un  momento en el que a pesar del calor estaba dormido, pero mi sueño fue interrumpido por un ruido sordo y un grito: la pared posterior del camión, que separa el motor de los pasajeros había caído encima de la cabeza de una señora. El calvo orador y otro tipo fueron a ver qué pasaba y trataron de poner el panel que se había desprendido en su lugar sin mucho éxito, lo que hizo que el calor fuera peor y sudáramos más. Pero nos dejaron con la promesa de que lo arreglarían en la próxima parada.

Después de eso la verdad no recuerdo mucho más, traté de dormir y lo conseguí. Lo único que recuerdo es estar a las 5.30 de la mañana llegando a Tonalá, Jalisco y toando un autobús que me llevara al tren ligero. Y pensando que viajes como estos hacen que sonría y me encante viajar económicamente, me cae.