La historia del Panyee FC de Tailandia

Una historia que me encantó mucho y que espero que todos vean. Este video nos cuenta la historia de unos niños que vivían en un poblado flotante en Tailandia, el cual fue construído por pescadores encima de pilotes a manera de un extraño puerto-aldea. Estos chicos encontraron que les apasionaba el futbol y como no tenían espacio para jugarlo (eso de vivir prácticamente en un muelle gigantesco puede ser algo difícil), decidieron hacerlo.

Historia recomendable y lagrimita de Remi asegurada:

No sé en dónde lo vi, creo que en Twitter, si me acuerdo lo pongo.

De como hay gente que la despierta su propia baba

En días pasados mi hermano menor me contó una anécdota que está medio graciosa.

Me dijo que un día, estando en clase se quedó dormido. Por o visto estaba tan agusto que empezó a babear, ahí, en su banca, con un descaro y cinismo propios de los morros de su edad. Ya saben, 15 años, empezando la prepa, son los reyes del mundo cual DiCaprio en Titanic.

En fin, estaba mi hermano dormido, babeante y después de un rato y de haber mojado el cuaderno lo suficiente, sintió mojada la cara y se despertó. Digamos que ‘charqueó’. Y pues ya, se limpió disimuladamente y aqui-no-pasó-nada.

La anécdota podría no pasar a mayores, pero me puse a pensar y divagar y me di cuenta de que normalmente soy de esos que no se despiertan hasta que ya están bien babeados. Sí. Siempre que me meto en pedos no es hasta que ya estoy bien metidote (hasta que ya hice charquito, vamos) que empiezo a reaccionar.

Digo, esto me pasaba en el terreno personal. En el profesional/laboral/académico no soy así y a muchos les consta. En fin. La onda es que con el paso de los años he cambiado y creo que me he hecho más previsor y también he sabido en qué problemas meterme. No les voy a decir que siempre hago la buena elección, pero también aprendí a aceptar que estoy en un problema más rapidamente.

Así que pues podría decir que después de babear un poco (o un demasiado) y despertarme más de dos veces con casi toda la cama mojada, ahora me despierto cuando empiezo a babear. Y babeo menos que antes, me cae. La mayoría de las veces refiriéndome a la metáfora, ya saben.

En fin ¿ustedes se despiertan cuando empiezan a babear o ya cuando tienen charco? Porque, chicos, no dejen que su baba los despierte. Aprendan de lo que han vivido. O compren una almohada absorbente, por si las moscas.

Viajes económicos y ‘turismo alternativo’ (?), que le dicen

Este mega puente bicentenario me sirvió para poder viajar, que es uno de mis pasatiempos favoritos después de ver series, tuitear, bloguear, hacer ejercicio y tratar de matar a la gente que critica mis pasatiempos favoritos.

La verdad es que los viajes me han encantado desde siempre, pero esta vez fue el destino y las causas de fuerza mayor (lo que Carstens llamaría ‘un pequeño resfriado’ en mi cartera) lo que hicieron que me tuviera que ir en un viaje cómico mágico musical.

La aventura comenzó cuando compré el boleto unos días antes. Como mi presupuesto era algo ajustado, preferí comprar un boleto en una línea un poco más económica (Omnibus, sigo buscando patrocinadores). Así que me decidí por “Turismo Torres”: un pequeño lugar ubicado en el centro de mi ciudad. Costo del boleto: 200 pesos. El costo de un autobús que saliera de la central: más de 600.

Podrán imaginar mi cara de felicidad cuando salí de comprar mi boleto, el cual me fue vendido por un tipo que, nomas por los LOLs, traía puesto un sombrero mexicanote gigantesco y se me quedó viendo como si el raro fuera yo.

En fin, salí con una gran sonrisa. Se nota que no sabía lo que me esperaba.

Al llegar el día y la hora indicadas le pedí a mi hermano que me llevara. Llegué puntual, así que una hora después de llegar y después de haber preguntado unas ocho veces ‘¿Es el que va a Guadalajara?’ un tipo gordo me señalo a mi y a otro señor y nos preguntó si íbamos a Guadalajara. Le dijimos que sí y nos dijo un escueto “Súbanse a este Taxi”.

Nos miramos con cara de consternación y decidimos que haríamos lo que el tipo gordo de tatuajes diga. Sabia decisión. Después de darle las indicaciones al taxista, el cual traía bota y sombrero y toda la cosa, el gordo no dijo nada más y se fue. El taxi nos dejó en otro punto del centro en donde me esperaba una visión retro: un autobús que parecía salido de los 80’s.

Llegué y salí del taxi, me subí al autobús y una tipa me preguntó quién era y dónde había comprado mi boleto. Muy tarde para arrepentirme le dije y me asigno un lugar casi al final del autobús, del lado del pasillo. mis rodillas literalmente pegaban en el asiento de enfrente.

-Genial- pensé -tan siquiera me dejaron el pasillo y podré estirar los pies, además, estando hasta atrás y sin baño, no me molestará ni la luz ni la gente con vejiga pequeña-

Más adelante veríamos que esto fue un error.

Pero bien, al parecer estábamos esperando más pasajeros, pero al voltear al frente veo que un sombrero sube al autobús. Y debajo de ese sombrero había un taxista emputadísimo. Que gritaba y decía que no le habíamos pagado. Y tenía razón. El gordo había dicho que llegando ahí le pagarían. Pero nadie lo había hecho. Nos señaló y nos dijo una sarta de groserías que sólo podrían salir de la boca de un taxista. Al final no pasó a mayores ya que la que parecía la jefa le dio el dinero que reclamaba.

Después de una escala de 10 min en ese lugar, pasamos como a otros 6 lugares similares por toda la región, en donde íbamos recogiendo más gente. Por lo visto el objetivo era llevar todos los asientos llenos, y se logró.

Al lado mío le toco viajar a un hombre de unos 45 años que se enojó al ver lo estrecho de los lugares y el poco espacio que había con el de enfrente.

-Voy a salir cada vez que nos detengamos, ehhh- me dijo cuando subió y se dio cuenta de que los asiento de 200 pesos no son tan grandes y espaciosos como los de 600.

-No hay problema- le dije mientras lo miraba con unos ojos dignos de Clint Eastwood en Harry el sucio.

Comenzó el viaje entre bebés llorando a mi lado, un niño acostado enmedio del pasillo, el tipo de al lado tirando codazos para “acomodarse” y yo respondiéndole a diestra y siniestra.

Al salir a carretera se pone de pie un un tipo grande, pelón y moreno lleno de tatuajes. “Ya estuvo, me va a matar, es un ex-convicto y quiere venganza” recuerdo que pensé. Pero después de voltear a ver a todos y contarlos, dijo algo como “Deberíamos hacer una oración para llegar sanos y salvos y… blablabla” y se puso a rezar y cantar canciones de iglesia mientras mi cara iba del miedo a la extrañeza total.

Recuperado después de este evento místico-religioso-musical me empiezo a dar cuenta de algo: hace un pinche calor de la fregada.
Y era de esperarse porque veníamos al lado del motor. Sin miedo a equivocarme diría que estábamos a unos 37°C. Y sudaba, y el tipo a mi lado sudaba y daba de codazos y el bebé lloraba de ca versión pirata de Karate Kid 4 (o la que sea, la que tiene a un niño negro) se veía en una pantalla que parecía una tele cualquiera pegada con cinta adhesiva.

Y así bajamos unas 5 veces en el camino. En la segunda de ellas el tipo a mi lado estaba dormido. Como me había dicho que se iba a bajar en todas lo desperté, obviamente. No quería que algo no saliera acorde a sus planes. Bajamos en un lugar del estado de Zacatecas donde había un Oxxo. Y un buen de douchebags mexico-rancheros. De ahí puede ver fuegos artificiales que celebraban el bicentenario.

Volvimos al camión y el viaje siguió hasta un  momento en el que a pesar del calor estaba dormido, pero mi sueño fue interrumpido por un ruido sordo y un grito: la pared posterior del camión, que separa el motor de los pasajeros había caído encima de la cabeza de una señora. El calvo orador y otro tipo fueron a ver qué pasaba y trataron de poner el panel que se había desprendido en su lugar sin mucho éxito, lo que hizo que el calor fuera peor y sudáramos más. Pero nos dejaron con la promesa de que lo arreglarían en la próxima parada.

Después de eso la verdad no recuerdo mucho más, traté de dormir y lo conseguí. Lo único que recuerdo es estar a las 5.30 de la mañana llegando a Tonalá, Jalisco y toando un autobús que me llevara al tren ligero. Y pensando que viajes como estos hacen que sonría y me encante viajar económicamente, me cae.

Desempolvando

Chale, me cae que hace un buen que no escribía por aquí. Me debería dar una vuelta más seguido pero ya saben cómo es la vida. Ahorita sigo escribiendo en IdentidadGeek y nos va bastante bien. De hecho espero pronto entrar en el top 50 de Bitácoras y ya sentirme así como más de los grandes.

Verán, Identidad Geek es un proyecto con el que llevo bastante tiempo, empezé ahí un mes después de que empezó. Y soy el único de aquella primera camada que sigue posteando. Me encanta, me apasiona. No sé, tal vez sólo me gusta que me lean, por eso también he de tuitear. Pero el hecho es que es un proyecto en en el que empezé hace rato. Más de dos años, creo. Y pues es bien padre haberlo visto crecer y todo el cotorreo. Lo más chistoso es que no me considero geek.

Además de eso, para variarle, me dispuse a hacer un podcast (Tecnoadicto Podcast) que empezó como un proyecto con Humberto (el músico mejor conocido como @rapapu), Jorge (conocido en los bajos mundos del trolleo como @jsot) y con Toño (llamado ‘el novio del Pista’ o @sick_beatz enTuiter). Y pues empezó como eso pero como el tiempo que conbebemos juntos nomralmente hacemos otros cotorreos, pues me aventé a empezarlo y hacer participaciones especiales de la banda que se ofrezca. Lo pueden visitar por acá: tecnoadicto.in.

Y pues.. eso. Eso he hecho. Eso y tratar de ir a GDL, lo cual me fue concedido la semana pasada por un concierto de RMX que me regalaron la ida con solo comprar chelas, cosa que es como un doble win. Y espero que se haga la otra semana. Las chelas y la ida.

Pero bueno, si hice este post es para decires que… pues gracias por leerme, en donde quiera que lo hagan. Les prometo que pondré más cosas mensas y pensamientos raros por acá. Y también quiero cambiar el Theme, pero conservar la barrita de hasta arriba. En fin, por lo visto quiero muchas cosas, pero no es mi culpa chavos. Yo no pedí nacer.

Los leo luego, contáctenme, oigan el podcast, lean el blog, vean mi comic menso de Tuiter. Sean felices y tuitéen chido y presuman su favstar. Y pues síganme y platíquenme y coméntenle y díganme algo interesante, porque ya ven que yo no lo hago.

Larga vida y ñoñadas mil.

Infante revolucionario

Cuando era niño me emocionaba robar pequeñas cosas de los supermercados. Ahora que lo pienso creo que lo hacía por lo emocionante que podía ser superar a todos esos “grandes” a los que estaba “burlando”. Pero si preguntan, por favor digan que lo hacía a manera de rebelión contra el capitalismo que destruye nuestra sociedad, o alguna cosa mamona.

Aunque en verdad creo que eso demuestra que los niños quieren ir más allá, superar sus límites y a los demás. Tal vez no “tratar de ser mejor” como se supone debemos hacer los adultos responsables, sino simplemente tratar de ir más allá, tratar de hacer lo prohibido y de alguna manera burlarse en la cara de a sociedad.

La neta es que no quiero dejar de ser niño. Quizás por eso me gusta dar clases y convivir con niños y todas esas cosas. La neta es que el problema con los adultos, aunque está muy trillado, es que dejamos de ser niños. Muchas cosas chidas las dejamos de hacer porque somos grandes.

Esto lo escribo porque el otro día Andaba en el supermercado y recordé todo eso. Y me reí. Pero la verdad es que trato de no reír y de ir un poquito más allá. De seguir viviendo al límite y de hacer mucho. Dejemos el realismo para los aburridos.

Seamos realistas y robémosle al supermercado de la vida, al cabo siempre nos la deja ir con precios altísimos. Pos luego.

PD. No sé ustedes, pero creo que a todos los robaron cosillas en el super les quedó una paranoia cada vez que pasan por los detectores de la salida. Ya los caché.

Profundidad

Hoy mis hermanos tuvieron una plática filosófica bastante interesante:

-¿Alguna vez te ha pasado que sales de un lugar y no sabes dónde estás?

-Sí… pero sé estoy donde estoy.

-Ay güey, es lo más profundo que has dicho

-Nah, eso sería ‘me caí en un pozo’.

Y a veces siento que mis hermanos (menores que yo, los dos) saben cosas que no me quieren decir. O que tan siquiera sí les camina la ardilla. Que orgullo.

Saber dónde está tu toalla

…cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta.

-Douglas Adams, La guía del autoestopista galáctico

Locos presumidos o “Ay wey, soy bien pinche loco ¿y qué?”

*Advertencia: Este es un post mamón y mala onda que obedece a mis ganas de hacer un post mamón y mala onda. Gracias.

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Hay varios tipos de personas que me parecen medio patéticos, en serio. No estoy exento de muchas actitudes así, espero no caer tanto en esas actitudes y si lo hago, me lo dicen.

Pero bueno, de lo que les vengo a platicar hoy es de la gente que se pone a farolear diciendo que están locos y son super distintos. Hacen una estupidez disfrazada de genialidad (que en realidad sólo es una estupidez, en serio, pero se la achacan a su locura) y se la pasan presumiendo acerca de eso.

¿En serio? se me hace bastante patético que la gente vaya por la vida disfrazando su pendejismo de locura y diciendo cosas como:

“Es que estoy medio loco, ya sé, me lo dicen todo el tiempo”

Yo sé que todos hemos presumido de eso, yo tombién he tenido quince años y buscaba aceptación como zoquete. Pero ya, por favor.

Me di cuenta de que la gente que ya está grandecita y que además de presume de ser “un loco total” tiene todo menos locura. O bueno, trata de disfrazar la estupidez de locura. Y la verdad shame on you. ¡Malo! No lo vuelvas a hacer, desprestigias a los verdaderos locos. Ellos NO tienen la culpa de tu pendejez.

Presumir de locura como si fuera algo bueno, tu mejor característica o incluso una virtud no deja e ser patético. ¿Quién chingados dijo que ser loco es cool? Ve y preguntale a un paranóico a ver si le gusta serlo, o a una persona que tiene alucinaciones recurrentes y se da cuenta de lo mismo. La verdad espero que nomás por andar diciendo te de algo así.

Uy. Y que no se te ocurra decirles que vayan con un psicólogo o con un psiquiatra. No, porque ellos han ido, y el psicólogo nunca les dice nada bien, no les gusta que les digan cosas que hacer o en su defecto lo engañaron bien fácilmente (bah, entonces ve y corre a hacer casting a una película, porque tus capacidades histriónicas son mejores que las de Gael, y eres genial ehh, y bien pinche loco).

¿Lo que se debe hacer? Sígueles la corriente y diles que sí están locos, que la verdad estás admirado de su locura y compáralos con un loco cualquiera. No con el que pide limosna afuera de catedral, comparalos con un loco que te de risa, un loco patético (como ellos) y sigan sus caminos.

Seguramente ellos no lo entenderán y seguiran haciéndose los locos, pero es divertido verlos. Aunque sea de lejos.

Claro que también puede pasar que se sienta ofendido y los odiará por el resto de sus días. ustedes pueden dormir en paz y dejar que el loco se enoje solo.

Gracias por su atención y les prometo menos posts cursis (que seguirá habiendo, y muchos, y se aguantan) y más post mamones en los que daré mi opinión (que a nadie le importa).

Aquí es en donde dicen “amén”.

Pueden ir en paz, el post ha terminado.